Cómo realizar un buen mantenimiento a un bote neumático

Escrito por Varadero Alicante en Invernaje, Mantenimiento, Marina seca

Las embarcaciones inflables están presentes desde tiempos remotos y no sólo con fines recreativos, sino que a partir de pellejos de animales llenos de aire se conseguía el transporte fluvial de mercancías y de personas.

Esta técnica fue evolucionando y perfeccionándose a lo largo de la historia hasta llegar a las actuales neumáticas, un tipo de embarcación versátil y práctica que tiene un renovado éxito en todo tipo de usos y que surcan los mares diariamente.

Aplicaciones

Las aplicaciones militares de las neumáticas son muy conocidas y su empleo está muy extendido, tanto en operaciones de asalto, como de vigilancia o salvamento.

Otra de las aplicaciones más extendidas es como auxiliares de embarcaciones de mayor eslora y calado, y por último el uso recreacional puro, como barco para pesca deportiva, buceo, esquí acuático o simplemente paseo. Además, existen variadas tipologías de inflables, tales como kayaks, canoas o incluso barcos a vela.

Uso y mantenimiento

Un uso y mantenimiento adecuados garantizan una durabilidad y satisfacción a sus propietarios que alarga la vida útil y proporciona seguridad en todo momento.

El uso de estas embarcaciones empieza con el inflado. Es necesario observar cuidadosamente las recomendaciones del fabricante y llevar a cabo el proceso en un lugar seguro. Como norma general, el proceso se inicia llenando de aire las cámaras perimetrales en el orden descrito en las instrucciones y sin rebasar la presión de inflado aconsejada. Posteriormente se llenará la cámara correspondiente al suelo, si ésta es también hinchable. Recuerde también en este caso no someter a sobrepresión la embarcación. Tenga en cuenta que el fabricante ha tenido ya en cuenta la dilatación que pueda producirse por el efecto del sol y de no respetar sus indicaciones podemos poner en riesgo la integridad del barco y la seguridad de sus ocupantes.

Si es preciso desinflar, esta operación suele ser sencilla, abrir las válvulas es suficiente.

El talón de Aquiles de este tipo de embarcaciones se encuentra en los eventuales pinchazos que pueda sufrir. Por fortuna este tipo de accidente es poco frecuente, gracias a los materiales cada vez más resistentes que se emplean en su construcción. No obstante, sí es preciso tener en cuenta una serie de precauciones básicas que contribuyan a evitar riesgos innecesarios. Así, protegeremos el barco de objetos punzantes, entre los que sobresalen los aparejos de pesca, y de la misma forma, evitaremos salientes rocosos que pudieran producir abrasión. Igualmente, los objetos que transportemos deberán estar libres de extremos cortantes que, con el balanceo propio de la navegación, podrían acabar erosionando la superficie hinchada.

Una vez fuera del agua, es preciso endulzar el barco o kayak inflable después de cada uso a fin de evitar que la arena, la grava y la propia sal deterioren su superficie.

Para la limpieza ordinaria, deben evitarse productos con base aceite, ya que pueden dañar el caucho o despegar los posibles parches que tenga la embarcación. Lo apropiado es recurrir a un jabón suave o bien a productos específicos para este fin.

El almacenaje es otro aspecto en el que debemos ser cuidadosos. Por lo general es preferible guardar nuestra embarcación inflada. Una marina seca es el lugar idóneo para ello. El desinflado es más delicado, puesto que los pliegues pueden convertirse con facilidad en puntos débiles en la siguiente ocasión que pretendamos utilizar el barco si ha habido un mal plegado.

Si a pesar de los cuidados se ha producido un pinchazo o simple fuga, lo primero que ha de hacerse es localizar el escape. Para ello, el agua jabonosa es un buen aliado, ya que delatará con burbujas las pérdidas de aire.

Reparación

Para la reparación, lo más efectivo es recurrir a un profesional, que sellará con garantías la fuga. No obstante, si nos aventuramos a ello, existen kits de reparación específicos. Asegúrese de que a superficie esté perfectamente limpia y seca antes de colocar el parche. A continuación distribuir el adhesivo en una superficie generosa y aplicar el parche con fuerza. Dejar secar y volver a hinchar. Si la fuga ha desaparecido, lo habremos logrado.

En ocasiones las fugas pueden ser debidas al deterioro de la embarcación por la acción del sol, la sal o el tiempo. En ese caso, la embarcación no será fiable y será mejor ir pensando en cambiarla.

En términos generales y con unos cuidados como los que se han descrito, la vida útil de este tipo de embarcaciones es muy larga y nos dará muchas satisfacciones con una inversión reducida.