Manos a la obra contra la ósmosis

Escrito por Varadero Alicante en Mantenimiento, Sin categoría

Tal como comentamos en nuestro anterior post, si el gelcoat se ha deteriorado en exceso, es muy probable que nuestro casco esté afectado por la ósmosis, que no es otra cosa que la filtración de agua en la fibra de vidrio, que da lugar a una serie de procesos físicos y químicos que la degeneran disolviendo la resina de poliéster y transformándola en ácido acético que busca su salida a través de burbujas en la superficie del casco.

Las pequeñas ampollas en la obra viva son una señal inequívoca de la presencia de ósmosis, pero no nos confiemos si el barco tiene muchos años y no vemos ampollas. A veces es tal el deterioro del gelcoat que no ofrece resistencia a la salida del ácido acético y no se producen siquiera esas burbujas. Aquí el problema puede ser más grave todavía.

Pero no nos lamentemos más por nuestra falta de cuidado. Es hora de actuar.

La única solución para la ósmosis es recomponer la barrera protectora entre la fibra y mar, sustituyendo el gelcoat por resina y masillas epoxy, que darán una protección duradera y fiable por muchos años.

Para ello, lo primero que haremos será eliminar gelcoat deteriorado. Si lo vamos a hacer nosotros mismos, emplearemos un cepillo eléctrico, una herramienta asequible que nos será de gran utilidad. Su utilización requiere cierta destreza, en particular, hemos de llevar mucho cuidado de no “comernos” nada más que el gelcoat, sobre todo en las superficies curvas. Si nos pasamos, estaremos debilitando la propia fibra de vidrio.

También podemos utilizar la amoladora de mano (radial) provista de lija de grano grueso (40/60). Es más económica que el cepillo y su uso es más sencillo, aunque el mismo trabajo requiere más tiempo de dedicación. Aún así, fácilmente compensará

Una vez eliminado el gelcoat, hay que estar seguros de que el agua y la sal retenida en la fibra ha desaparecido. Tras lavar bien con agua dulce el casco, sabremos que está seco cuando el medidor de humedad (debemos conseguir que nos presten o alquilen uno) ofrezca valores semejantes a un vasco recién salido del astillero. Eso puede tardar meses en producirse, pero debemos ser pacientes, de lo contrario no habremos avanzado nada.

Cuando el barco está “seco”, debemos aplicar resinas, masillas e imprimaciones epoxy en lugar del gelcoat, ya que es mucho más duro e impermeable. Aquí debemos ser muy escrupulosos en respetar los criterios de uso, temperaturas de aplicación y los tiempos de curado entre capas marcados por el fabricante.

Si el proceso se realiza correctamente podemos estar tranquilos para diez o quince años.

Por lo general, empezaremos con una mano de resina en toda la obra viva, que cierre la mayor cantidad posible de poros y tape las posibles zonas con restos de fibra deslaminada. Después masillaremos el casco aplicando un grosor similar al que tenía el gelcoat.

Será necesario lijar y volver a masillar algunas zonas y después se volverá a lijar el casco hasta dejarlo perfectamente liso. Por último se aplican otras tres manos de resina epoxi, y sobre la última capa se aplica una imprimación monocomponente que hace de puente a la patente antialgas. Una vez aplicadas las capas de antifouling, el tratamiento queda completado.

En conjunto, se trata de una operación laboriosa, en la que Varadero Alicante le puede ser de gran ayuda, el resultado sin duda merece la pena.