Navegar con niños con toda seguridad

Escrito por Varadero Alicante en Deportes, Noticias

Salir a navegar es una experiencia muy gratificante para todos los miembros de la familia, pero especialmente para los niños, que disfrutan como nadie de cada minuto y se entusiasman con el oleaje, la mera contemplación del mar y no digamos nada si tienen la posibilidad de darse un baño.

Normas básicas de seguridad.

Para que todo salga según lo hemos planeado y no se produzca ningún contratiempo, hemos de observar una serie de normas de seguridad básicas que nos permitirán no tener que preocuparnos de otra cosa más que pasarlo bien.

 
En primer lugar, hay que estar seguros de que los niños que nos acompañarán realmente están atraídos por la idea y no sienten miedo o temor excesivo por el mar. No merece la pena dedicar la salida al mar a tranquilizar a un niño que va a pasarlo mal casi con toda seguridad.

 
Antes de zarpar hemos de comprobar que disponemos de un chaleco salvavidas por cada niño, con independencia de que sepa nadar o no. A veces la sola sensación de inmensidad del mar puede dificultar que naden con la tranquilidad que lo hacen en una playa o piscina.

 
Como estaremos expuestos al sol directo, al igual que si estuviéramos en la nieve o en una excursión al monte, debemos proteger la piel de los más pequeños de quemaduras con la ayuda de protectores solares. Si además nos bañamos, es importante repetir la aplicación para no perder eficacia.

 
Lo normal es que los niños no paren, ni durante la travesía ni en las eventuales ocasiones de baño, por lo que la hidratación es fundamental. La combinación de sol y ejercicio requiere beber líquidos con frecuencia, y así evitaremos desmayos, bajadas de tensión e incluso golpes de calor.

 
El mareo es otro contratiempo que debemos considerar. Es algo frecuente, pero que además se potencia si antes de navegar se ha comido en exceso. Conviene observar los signos visibles en los niños para evitar que se sientan mal o incluso que se vean en riesgo de caer por la borda.

 
Y para terminar una cuestión básica pero no menos importante a pesar de su obviedad. No dejemos que se bañen a menos que los motores estén apagados y no los encendamos hasta que todos estén a bordo.