Un Mediterráneo vivo para disfrutar y conservar

Escrito por Varadero Alicante en Amarres, Deportes

Según relatan nuestros mayores, hace no más de cincuenta años la riqueza del mar Mediterráneo frente a nuestras costas era fabulosa. Entonces era posible encontrar ejemplares de las especies propias de nuestras costas de un tamaño y en unas condiciones envidiables a nuestros ojos.

La explotación continuada y sin el suficiente control de los recursos pesqueros, tanto por los pescadores profesionales como por parte de aficionados, así como la contaminación marina de este pequeño mar han mermado el potencial de biodiversidad de las aguas que bañan nuestro litoral.

Por fortuna, la reacción de la sociedad, cada vez con más conciencia ambiental, ha permitido frenar, a través de normas de regulación y de protección, la degradación de los fondos marinos y la vida que albergan.

Las reservas marinas, como la Isla de Tabarca, la primera de España, están consiguiendo crear y consolidar verdaderos santuarios para la vida en el mar, que recuperan el paisaje submarino primigenio, donde la fauna y flora marina se va regenerando de forma espectacular.

Los peces, crustáceos, algas y todo tipo de organismos vivos encuentran en ellas el lugar idóneo para la vida y la reproducción.

En nuestro ámbito resulta especialmente valiosa la presencia de praderas de posidonia oceánica, una fanerógama marina cuya presencia es sinónimo de aguas limpias y que es el hábitat idóneo para multitud de seres vivos, en cuya protección se reproducen y alimentan. Precisamente, en estas praderas no sólo se realiza una parte importante de la oxigenación de las aguas, sino que también es donde multitud de animales utilizan su protección tanto para ellas mismas como para sus huevas y crías recién nacidas.Los erizos y las salpas ramonean sus hojas, sobre las que también crecen algas y pequeños animales coloniales, de esos que parecen plantas; las estrellas de mar, sepias, caballitos de mar e infinidad de peces utilizan este bosque para aparearse y ocultar sus frágiles puestas de la depredación. A la sombra de sus rizomas se desarrollan algas propias de zonas más profundas. Alevines de todo tipo de peces, cohombros de mar, crustáceos, y hasta morenas se movilizan por este laberinto vegetal que sirve de protección para unos y como territorio de caza para otros.

Como vecinos y amigos del mar, hemos de contribuir con nuestra conducta y hábitos a preservar sus valores ambientales, de forma que podamos seguir disfrutando de una experiencia gratificante sin comprometer el buen estado de la vida en el mar.